ACARICIA ESE ROBOT

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ACARICIA ESE ROBOT

Hemos entrado en la era de la tecnología, nadie lo puede negar. Que cada día hay tecnologías que nos hacen la vida un poco más fácil, tampoco. Pero, ¿que diríais si vierais las palabras “robótica” y Alzheimer en una misma frase? Imagino que por lo menos la sensación sería de sorpresa, y más tarde de curiosidad.
 
Las terapias para paliar los efectos de la enfermedad han avanzado tanto en estos últimos año que cuesta reconocer los métodos que se utilizaban al principio. Si bien, las bases sobre las que éstos de asientan son las mismas, en el mercado existen un abanico muy amplio de posibilidades que van avanzando permanentemente y que nos permiten innovar y aplicar éstos conceptos a la terapia y la estimulación cognitiva diaria.
 
En la misma línea, existen cada vez más programas de “entrenamiento cerebral” que nos permiten ejercitar el cerebro mediante ejercicios diseñados para proporcionar una variedad de actividades constantes y capaces de adaptarse al nivel de desafío apropiado para cada usuario.
En Estados Unidos, se mueven cantidades de dinero equivalentes al Producto Interior Bruto de algunos países sólo en juegos de entrenamiento cerebral.
 
Hoy, quiero mostraros algo que nos ha llamado profundamente la atención. Todos los programas no son iguales y caeríamos en la red de la competitividad si nos pusiéramos a analizar las cualidades de uno y de otro, según proclaman sus fabricantes.
 
Para diseñar interfaces que permitan la interacción entre la persona que las usa y el programa informático, y dotar a éste dispositivo de una apariencia animal que incite a su cuidado, y protección y se emplea la Robótica Social. Dentro de la Robótica Social, y dentro de sus cometidos, hay una parcela muy interesante que dedica cada vez más recursos a investigar sobre si la interacción de los enfermos de Alzheimer con máquinas o robots significaría para ellos una mejora en la calidad de vida.Esta parcela se denomina Robótica Asistencial.
 
Hay un programa especial que combina robótica social-asistencial, entrenamiento cognitivo y la esencia de la interacción hombre-máquina. Se llama Paro.
 
Es verdad que la terapia con animales se emplea hace ya tiempo en enfermos de Alzheimer, pero existe un riesgo en ella sin controlar, ya que, aunque se emplean animales adiestrados, nunca sabemos si un fuerte abrazo desmedido o un gesto interpretado por el animal como amenazante por parte del enfermo, puede desatar un comportamiento inadecuado en el animal, por eso es una terapia que no se controla en su totalidad y no está exenta de riesgos.
 
Paro, ha sido comercializado en España con el nombre Nuka, y es una foca robot, diseñada y creada en Japón, cuyo desarrollo informático lleva gestándose desde el año 1.993. No sólo se está empleando en enfermos de Alzheimer sino en personas mayores con episodios de depresión o traumatizadas, con discapacidades, niños hospitalizados en larga estancia o con problemas motrices y personas con accidentes vasculares, entre otros colectivos.
 
El vídeo no deja lugar a dudas, el amor y el cariño que le profesamos a alguien, sea animal o persona, es un lenguaje universal.
 
No olvideis pinchar en “Me gusta” o dejar un comentario para explicarnos qué os ha parecido el post.Nos gustaría saber vuestras opiniones sobre cómo pensáis que puede mejorar la calidad de vida de un enfermo de Alzheimer, brindándole la oportunidad de acariciar y cuidar una mascota, aunque ésta sea un robot.

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