¿MORIMOS DE ALZHEIMER?

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¿MORIMOS DE ALZHEIMER?

Cuando oímos decir a alguien “ha fallecido de Alzheimer“, ¿estamos realmente diciendo la verdad? ¿morimos de Alzheimer? la respuesta es NO.

No se muere de Alzheimer, sino de las complicaciones que la enfermedad trae con ella.

Es obvio que muchas de las complicaciones son “gracias” o mejor dicho, “por culpa” de la enfermedad pero el Alzheimer no es la causa de la muerte del enfermo, así que cuando oigamos en los medios de comunicación o en cualquier  conversación “ha muerto de Alzheimer” podemos tranquilamente aseverar que esto no es así.

La enfermedad de Alzheimer, aparte del deterioro cognitivo, lleva aparejados una serie de síntomas, dolencias y situaciones que se aúnan en dificultar o poner en peligro la vida del enfermo.

Caídas en la fase inicial-media, disminución o privación de la movilidad, problemas de deglución, neumonías por aspiración en un estado más avanzado, infecciones, pérdida de peso, desnutrición, úlceras por presión y/o problemas por deshidratación son algunas de las consecuencias, a veces con alto índice de mortalidad añadido que tiene la enfermedad de Alzheimer.

No es suficiente con saberlo, podemos ser proactivos como cuidadores, y anticiparnos a estas situaciones si creemos que nuestro familiar o la persona a la que cuidamos puede tener complicaciones derivadas de la enfermedad.

Evitar caídas cuando el enfermo tiene problemas para andar despejando la zona transitable y eliminando los cordones o ataduras en su calzado, optar, ya en un estado más avanzado,por cambiar la comida y bebida por alimentos tratados con espesante con el fin de evitar atragantamientos, fomentar la retirada de comidas que combinen sólido con líquido o que tengan mezcla de texturas, pues son las más peligrosas, estar atentos, sobre todo si el enfermo se encuentra en estado de inmovilidad, a la aparición de rojeces o zonas irritadas en las zonas que estén más tiempo en contacto con la superficie donde éste se encuentra, pautar de forma obligatoria cambios posturales que favorezcan la circulación y eviten úlceras, vigilar que bebe a por presión (U.P.P.) suministrar al paciente abundante líquido aunque éste no lo demande, establecer rutinas alimentarias e intentar que ingiera alimentos saludables…etc. son alguna de las recomendaciones que favorecen o retardan la aparición de complicaciones en la enfermedad, aún siendo éstas a veces inevitables dado el estado avanzado-final del enfermo.

Cuando a partir de ahora alguien nos diga la tan manida frase de “fulanito ha muerto de Alzheimer” podemos estar seguros de conocer  cuál es la verdad acerca de esta falsa afirmación.

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